La butaca mochilera, así es ella. Inquieta, confortable, práctica, siempre esta ahí, dispuesta a dar reposo a todo el que lo necesite.
Hay una anécdota curiosa, descubrí un tesoro peculiar en su interior mientras la destapizaba, una lata vacía de tomate. Sí, seguramente al leerlo se os haya quedado la misma cara que se me quedó a mi.