En el proceso de restauración de esta descalzadora sucia, vieja y con carcoma he dedicado muchas, muchas horas de trabajo, esfuerzo, cariño y entusiasmo, por eso me hace mucha ilusión llamarla Alicia, este es el nombre de mi doctora, una mujer a la que admiro y respeto profundamente. Al igual que yo, ella es una mujer que se entrega a su trabajo y donde otros sólo ven pacientes ella ve a personas cuyos sueños y proyectos se ven truncados por problemas de salud. Gracias a ella he podido volver a llevar a cabo este proyecto que tantas alegrías me da, ponerle su nombre a uno de mis trabajos es lo mínimo que puedo hacer.